Qué aprenderá en este artículo
- El Marco de Gestión de Riesgos (RMF) del NIST proporciona un proceso estandarizado y repetible para gestionar los riesgos de seguridad de la información en los sistemas federales y empresariales.
- Procedente de la Publicación Especial 800-37 del NIST, integra la seguridad, la privacidad y la gestión de riesgos en el ciclo de vida del desarrollo de sistemas.
- RMF ayuda a las organizaciones a alinear las decisiones en materia de ciberseguridad con las prioridades empresariales, reforzar el cumplimiento de las normas federales y mantener una vigilancia continua de las amenazas en evolución.
- La aplicación eficaz de la RMF mejora la resistencia, la transparencia y la responsabilidad, aspectos fundamentales para proteger los datos confidenciales en los complejos ecosistemas informáticos actuales.
¿Qué es el RMF del NIST?
El Marco de Gestión de Riesgos (RMF) es un enfoque estructurado desarrollado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST ) para guiar a las organizaciones en la gestión de los riesgos de seguridad de la información. Proporciona un método sistemático para integrar los principios de gestión de riesgos en el desarrollo, el funcionamiento y el mantenimiento de los sistemas de información.
Originalmente definido en la norma NIST SP 800-37, el marco se utiliza en todas las agencias federales de EE.UU. y es ampliamente adoptado por organizaciones del sector privado que necesitan cumplir los requisitos federales de seguridad o gestionar activos de datos de alto valor.
En esencia, el RMF está diseñado para proteger los sistemas de información y los datos mediante pasos estandarizados de evaluación de riesgos, selección de controles y autorización. Se aplica a todo tipo de entornos informáticos, desde infraestructuras en la nube e híbridas hasta sistemas locales, garantizando que el riesgo se evalúa de forma coherente, independientemente del modelo de despliegue.
Los 7 pasos del proceso RMF del NIST
El RMF del NIST consta de siete pasos distintos que establecen un ciclo de vida para la gestión de los riesgos de seguridad y privacidad. Cada paso se basa en el anterior, garantizando que las organizaciones mantengan una postura de defensa dinámica y adaptable.
Paso 1: Preparación
El paso Prepare sienta las bases para una gestión eficaz de los riesgos. Garantiza que la organización comprende su misión, su tolerancia al riesgo y su entorno operativo antes de seleccionar o implantar los controles de seguridad.
Las organizaciones empiezan por definir funciones y responsabilidades, establecer una estructura de gobierno para la gestión de riesgos y desarrollar una estrategia clara de gestión de riesgos. Esta estrategia describe los niveles de riesgo aceptables, los procedimientos de escalada y los métodos de mejora continua.
Las acciones clave incluyen:
- Realización de una evaluación de riesgos en toda la organización para identificar amenazas y vulnerabilidades.
- Determinar los controles comunes que se aplican en varios sistemas.
- Crear una estrategia de supervisión continua para realizar un seguimiento de la eficacia del control a lo largo del ciclo de vida del sistema.
Esta fase preparatoria alinea el liderazgo, los equipos de seguridad y los responsables de cumplimiento bajo un entendimiento compartido de las prioridades de riesgo de la organización.
Paso 2: Categorizar
En este paso, las organizaciones identifican y documentan los tipos de información procesada, almacenada y transmitida por cada sistema. También deben definir los límites del sistema y las conexiones que podrían influir en su postura de seguridad.
El proceso de categorización se rige por la Norma Federal de Procesamiento de la Información (FIPS) 199, que asigna niveles de impacto a cada sistema en función de las consecuencias potenciales de una violación de la seguridad que afecte a la confidencialidad, la integridad o la disponibilidad (CIA). Los tres niveles son Bajo, Moderado o Alto.
Por ejemplo, un sistema federal de nóminas que maneje datos personales y financieros podría merecer una categorización Alta, mientras que un sitio web de cara al público podría recibir una calificación Baja. Esta clasificación impulsa la selección de controles en la siguiente fase, garantizando que las salvaguardas sean proporcionales al riesgo.
Paso 3: Seleccione
Una vez categorizados los sistemas, las organizaciones seleccionan los controles de seguridad apropiados utilizando el catálogo de controles NIST SP 800-53. Los controles constituyen la base de una estrategia de gestión de riesgos adaptada a la misión de la organización y a la criticidad del sistema.
El proceso implica lo siguiente:
- Elección de controles de base alineados con el nivel de impacto del sistema.
- Adaptar los controles en función de los requisitos específicos de la misión y de la tolerancia al riesgo.
- Identificar los controles como comunes, específicos del sistema o híbridos (compartidos entre sistemas).
Por ejemplo, la gestión de identidades y accesos puede implementarse en toda la organización (control común), mientras que un módulo de encriptación específico podría ser específico del sistema. Esta flexibilidad permite a las organizaciones optimizar tanto la cobertura como la eficacia.
Paso 4: Aplicar
La fase de implementación convierte los planes en acción desplegando y configurando los controles seleccionados. En este paso cobran vida las políticas de seguridad, las medidas técnicas y los procesos operativos.
Cada control debe aplicarse de acuerdo con las especificaciones y documentarse en el Plan de Seguridad del Sistema (SSP), que sirve como referencia central para los auditores y los responsables de la autorización.
Las organizaciones deben:
- Registre los ajustes de configuración y los procedimientos de seguridad.
- Conserve pruebas de la aplicación, como registros de auditoría o capturas de pantalla de la configuración.
- Anote cualquier desviación o control compensatorio utilizado para abordar las limitaciones únicas del sistema.
La documentación elaborada en esta fase es crucial para los siguientes pasos de evaluación y autorización.
Paso 5: Evaluar
El paso Evaluar evalúa la eficacia con la que se aplican y funcionan los controles. Un evaluador independiente o un equipo de evaluación realiza pruebas para verificar el cumplimiento de los controles seleccionados e identificar posibles puntos débiles.
Este proceso da como resultado un Informe de Evaluación de la Seguridad (SAR) que resume los hallazgos, observaciones y calificaciones de riesgo. Las deficiencias detectadas se recogen en un Plan de Acción e Hitos (POA&M), una hoja de ruta para la corrección y la mejora continua.
La evaluación es más que un ejercicio de cumplimiento; proporciona información medible sobre la verdadera postura de seguridad de una organización y ayuda a priorizar las inversiones en áreas de alto impacto.
Paso 6: Autorizar
Durante la fase de Autorización, los líderes de alto nivel o el Oficial Autorizador (OA) revisan el paquete de seguridad -incluyendo el SSP, el SAR y el POA&M- para tomar una decisión informada sobre el riesgo.
El AO considera si el riesgo residual es aceptable y, en caso afirmativo, emite una Autorización para Operar (ATO) para el sistema. Esta autorización reconoce que existen controles de seguridad y que los riesgos restantes se gestionan adecuadamente.
La autorización formal demuestra la responsabilidad ejecutiva y garantiza que las decisiones de gestión de riesgos de ciberseguridad se integren en objetivos empresariales y de misión más amplios.
Paso 7: Supervisar
La fase final del proceso RMF garantiza la supervisión continua de los riesgos para la seguridad y la privacidad. Las amenazas evolucionan, las tecnologías cambian y los sistemas se actualizan, por lo que es esencial una vigilancia continua.
Las organizaciones deben realizar un seguimiento de la eficacia del control, vigilar la deriva de la configuración y reevaluar los riesgos a medida que cambian las condiciones operativas. La automatización desempeña aquí un papel clave, con herramientas que soportan la supervisión en tiempo real, el escaneado de vulnerabilidades y la detección de incidentes.
La supervisión continua ayuda a mantener el cumplimiento de marcos como FedRAMP e ISO 27001, garantizando la alineación a largo plazo entre la estrategia de gestión de riesgos y las operaciones diarias.
Beneficios del proceso RMF
El RMF proporciona beneficios tanto operativos como estratégicos, ayudando a las organizaciones a pasar de una gestión de riesgos reactiva a una proactiva.
- Postura de seguridad mejorada: Aplicando un proceso estructurado y repetible, las organizaciones pueden reducir la probabilidad y el impacto de los incidentes de ciberseguridad.
- Mejora de la gobernanza: El RMF refuerza la rendición de cuentas al definir claramente las funciones y responsabilidades en la gestión del riesgo.
- Alineación normativa: Garantiza el cumplimiento de mandatos federales como FISMA y las normas de seguridad NIST.
- Preparación para auditorías: La documentación elaborada a lo largo del ciclo de vida del RMF proporciona pruebas rastreables para las auditorías, reduciendo el tiempo de preparación y mejorando la transparencia.
El RMF fomenta la toma de decisiones basada en el riesgo, lo que permite a las organizaciones priorizar los recursos allí donde más importan.
Mimecast y el proceso RMF
Mimecast ayuda a las organizaciones a hacer operativo el RMF proporcionando capacidades de seguridad, cumplimiento y supervisión que se alinean con las etapas clave del marco.
- Supervisión continua: Mimecast ofrece visibilidad en tiempo real a través del correo electrónico y los canales de colaboración, lo que permite una evaluación continua de la eficacia del control.
- Protección y archivo de datos: Los archivos seguros e inmutables respaldan los requisitos de documentación de la RMF y las normas relacionadas como la NIST SP 800-53.
- Detección de amenazas y respuesta a incidentes: La inteligencia sobre amenazas impulsada por IA de Mimecast refuerza las funciones de "Supervisión" y "Respuesta" al identificar los riesgos potenciales antes de que se agraven.
- Apoyo a la gobernanza: Al integrarse con los sistemas de cumplimiento y SIEM existentes, Mimecast agiliza la preparación para auditorías y simplifica la elaboración de informes.
Juntas, estas capacidades mejoran la resistencia y garantizan que las organizaciones mantengan tanto la garantía de seguridad como el cumplimiento normativo dentro del ciclo de vida de la RMF.
Conclusión
El Marco de Gestión de Riesgos del NIST sigue siendo uno de los modelos más eficaces y adaptables para gestionar los riesgos de ciberseguridad. Su proceso de siete pasos guía a las organizaciones en la protección de los sistemas críticos, la adecuación a la normativa y el mantenimiento de la mejora continua.
Implantar la RMF no es sólo cumplir las normas. Se trata de generar confianza en que su programa de seguridad puede resistir las amenazas en evolución.
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