Artificial Intelligence AI

    Shadow AI: la amenaza oculta que socava silenciosamente su negocio

    Sus empleados están utilizando la inteligencia artificial en este mismo momento, y es muy probable que su equipo de TI no lo sepa

    by Michael Rowinski

    Key Points

    • Los empleados están introduciendo información confidencial en herramientas de inteligencia artificial no autorizadas que carecen de seguridad de nivel empresarial, lo que podría exponer a las organizaciones a filtraciones, incumplimientos normativos y sanciones reglamentarias.
    • El informe «State of Human Risk 2026» de Mimecast reveló que, si bien el 80 % de las organizaciones se muestran preocupadas por las fugas de datos a través de la IA generativa, el 60 % aún no cuenta con una estrategia específica para hacer frente a este problema, y solo el 40 % se considera plenamente preparado para hacer frente a las amenazas relacionadas con la IA.
    • En lugar de prohibir la IA por completo, las organizaciones deben ofrecer alternativas seguras, establecer políticas de uso claras, invertir en formación e implementar un sistema de supervisión adaptativa.

    Se denomina «IA en la sombra» y se ha convertido rápidamente en uno de los retos más acuciantes en materia de ciberseguridad y gobernanza a los que se enfrentan las organizaciones actuales. A medida que las herramientas de IA generativa han experimentado un auge espectacular en popularidad, los trabajadores de todos los departamentos —desde ingeniería hasta marketing, pasando por finanzas— las han adoptado para redactar correos electrónicos, analizar datos, generar código y automatizar tareas rutinarias. ¿Cuál es el problema? Gran parte de esta adopción se está produciendo fuera del ámbito de visibilidad y control de los equipos de TI y de seguridad.

    ¿Qué es la IA en la sombra?

    El término «Shadow AI» hace referencia al uso de herramientas, plataformas y modelos de inteligencia artificial por parte de los empleados sin el conocimiento, la autorización ni la supervisión del departamento de TI de su organización. Piense en ello como la evolución, en la era de la inteligencia artificial, de la «TI en la sombra», ese problema de larga data que supone que los empleados utilicen software no autorizado. Sin embargo, la IA en la sombra entraña un riesgo mucho mayor debido a la naturaleza de lo que consumen estas herramientas: los datos.

    Cada vez que un empleado pega una lista de clientes en un chatbot gratuito, sube un informe financiero a un resumenador basado en IA o introduce código propio en un asistente de programación no autorizado, está exponiendo potencialmente información confidencial a sistemas de terceros cuyas políticas de retención de datos y de seguridad se desconocen. La magnitud de este comportamiento es abrumadora. Las investigaciones indican que la gran mayoría de las organizaciones cuentan actualmente con empleados que utilizan aplicaciones de IA no autorizadas, y que casi la mitad de los usuarios de IA generativa acceden a estas herramientas a través de cuentas personales que sus empresas no pueden supervisar.

    Cómo afecta la IA «en la sombra» a las organizaciones

    Los riesgos de la IA en la sombra van mucho más allá de una fuga de datos ocasional. Abarcan todas las facetas de las operaciones de una organización:

    Seguridad de los datos y fugas de información. Las herramientas de IA no autorizadas suelen carecer de controles de seguridad de nivel empresarial. Cuando los empleados introducen datos confidenciales —como expedientes de clientes, secretos comerciales o planes estratégicos— en estas plataformas, dicha información puede almacenarse, utilizarse para el entrenamiento de modelos o incluso quedar expuesta a causa de filtraciones. Las consecuencias económicas son graves, ya que las infracciones ocultas relacionadas con la inteligencia artificial elevan el coste medio de los incidentes en cientos de miles de dólares.

    Incumplimientos normativos. Los sectores sujetos a normativas como el RGPD, la HIPAA o la SOC 2 se enfrentan a un riesgo específico. Cuando los datos circulan a través de sistemas de inteligencia artificial que no han sido sometidos a una evaluación previa, las organizaciones pueden incumplir, sin saberlo, los requisitos relativos a la residencia de los datos, el consentimiento o el tratamiento de los mismos. Muchas herramientas de IA «en la sombra» no cumplen las normas básicas de cumplimiento normativo, lo que expone a las empresas a sanciones reglamentarias y a responsabilidades legales.

    Pérdida de gobernanza y rendición de cuentas. Cuando la inteligencia artificial influye en las decisiones empresariales sin supervisión, ya sea en la contratación, el análisis financiero o la comunicación con los clientes, las organizaciones pierden la capacidad de auditar, explicar o justificar dichos resultados. Esto genera un peligroso vacío en materia de responsabilidad, sobre todo a medida que se intensifica el control regulador sobre la toma de decisiones basada en la inteligencia artificial.

    Fragmentación operativa. La «Shadow AI» suele dar lugar a resultados inconsistentes entre los distintos equipos, a la duplicación de herramientas y a un gasto innecesario. Sin una gestión centralizada, a las organizaciones les resulta difícil comprender qué aplicaciones de IA se están utilizando, quién las utiliza y con qué finalidad, lo que hace que resulte prácticamente imposible gestionar los riesgos o medir el retorno de la inversión.

    Lo que nos revelan los datos: «State of Human Risk 2026» de Mimecast

    El reto que plantea la IA en la sombra no es un fenómeno aislado. Está estrechamente relacionado con el problema más amplio del riesgo humano en materia de ciberseguridad. El informe «The State of Human Risk 2026» de Mimecast, basado en una encuesta realizada a 2.500 responsables de seguridad informática y de la toma de decisiones en materia de TI de nueve países, pone de relieve esta cuestión.

    El informe reveló que el 80 % de las organizaciones están preocupadas por la posibilidad de que se produzcan fugas de datos confidenciales a través de herramientas de IA generativa; sin embargo, el 60 % aún carece de estrategias específicas para hacer frente a las amenazas relacionadas con la IA. Esa brecha entre la concienciación y la acción es donde prospera la IA en la sombra.

    El panorama general de los riesgos para la población es igualmente alarmante. Según el informe, los incidentes provocados por personas internas tienen un coste medio estimado de 13,1 millones de dólares por incidente, y las organizaciones sufren aproximadamente seis incidentes de este tipo al mes, lo que supone una exposición anual astronómica que se acerca a los 1.000 millones de dólares. Y se trata de un problema muy concentrado: tan solo el 8 % de los empleados es responsable del 80 % de los incidentes de seguridad.

    La brecha en materia de preparación para la IA resulta especialmente reveladora. Si bien el 98 % de las organizaciones utilizan actualmente la inteligencia artificial en sus operaciones de seguridad defensiva, y el 69 % de los responsables de seguridad consideran que los ataques basados en la inteligencia artificial son inevitables en los próximos 12 meses, solo el 40 % afirma estar plenamente preparado con estrategias para hacerles frente. Esa diferencia de 29 puntos entre detectar la amenaza y estar preparado para ella representa un periodo crítico de vulnerabilidad.

    Las conclusiones de Mimecast también ponen de relieve los retos de gobernanza que permiten que prospere la IA en la sombra. Un 91 % de las organizaciones se enfrenta a dificultades a la hora de garantizar que sus empleados cumplan las políticas de seguridad, y el 96 % reconoce que su protección es insuficiente. Solo el 28 % combina la formación periódica en materia de concienciación sobre seguridad con la supervisión continua, las dos prácticas fundamentales que ofrecen mayores posibilidades de detectar y frenar el uso no autorizado de la IA antes de que cause daños.

    De la concienciación a la acción

    La IA en la sombra no va a desaparecer. Los empleados seguirán buscando las herramientas más eficaces de las que dispongan, con o sin autorización. La solución no consiste en prohibir la IA, sino en regularla. Esto implica ofrecer alternativas seguras y de nivel empresarial, establecer políticas de uso claras, invertir en formación e implementar controles adaptativos que evolucionen en función del comportamiento de los usuarios.

    El informe completo «Mimecast State of Human Risk 2026» ofrece una visión exhaustiva de los retos de seguridad interrelacionados a los que se enfrentan las organizaciones en la actualidad, desde la IA en la sombra y las amenazas internas hasta las vulnerabilidades de las herramientas de colaboración y la brecha en la preparación para la IA, junto con recomendaciones prácticas para desarrollar una estrategia de seguridad centrada en las personas.

    Para obtener más información, lea ahora el informe «The State of Human Risk 2026 ».

    Suscríbase a Cyber Resilience Insights para leer más artículos como éste

    Reciba las últimas noticias y análisis del sector de la ciberseguridad directamente en su bandeja de entrada

    Inscríbase con éxito

    Gracias por inscribirse para recibir actualizaciones de nuestro blog

    ¡Estaremos en contacto!

    ¿Listo para asegurar la capa humana? SOLICITAR UNA DEMOSTRACIÓN
    Back to Top