Artificial Intelligence AI

    ¿Tiene algún problema relacionado con la falta de integración?

    Es más habitual (y costoso) de lo que la mayoría de las organizaciones están dispuestas a admitir

    by Rob Juncker

    Key Points

    • Las deficiencias en la integración, y no la calidad de las herramientas, son la razón principal por la que las arquitecturas de seguridad no detectan ni responden a las amenazas de manera eficaz.
    • El intercambio de información en tiempo real entre distintas herramientas marca la diferencia entre una estrategia de seguridad proactiva y un costoso conjunto de sistemas aislados.
    • La madurez en materia de automatización y la coordinación eficaz son los aspectos en los que la mayoría de los equipos de seguridad presentan carencias, lo que hace que las respuestas que deberían tardar 30 segundos se conviertan en respuestas de 30 minutos.
    • Realizar un mapeo de sus herramientas, comprobar el flujo de información y evaluar la coordinación de las respuestas son los primeros pasos para subsanar las deficiencias más importantes.

    La mayoría de los equipos de seguridad no fracasan porque dispongan de herramientas deficientes. Están fracasando porque sus buenas herramientas no funcionan en conjunto. Ese es el problema de la brecha de integración. Y es más habitual y costoso de lo que la mayoría de las organizaciones están dispuestas a admitir.

    El problema de los silos del que nadie habla lo suficiente

    Esto es lo que ocurre en la práctica: su herramienta de detección de amenazas en los terminales detecta una posible amenaza. Su sistema SIEM nunca se entera de ello. Su cortafuegos no se mueve. Su equipo se entera tres horas más tarde, cuando el daño ya está hecho.

    Esto no es una hipótesis. Para muchos equipos de seguridad, es simplemente un martes más.

    Las herramientas no fallan. La arquitectura es. Cuando la información crítica sobre amenazas se encuentra en un sistema y la capacidad de respuesta, en otro, no se dispone de una estructura de seguridad integrada, sino de costosas «islas». Los autores de las amenazas lo saben. Se aprovechan de las carencias de sus herramientas, no de las herramientas en sí mismas.

    Compartir información ya no es opcional

    El auge de la seguridad basada en la inteligencia artificial ha hecho que la integración cobre aún más importancia. La inteligencia artificial puede analizar patrones, detectar amenazas y predecir vectores de ataque con mayor rapidez que cualquier equipo humano. Sin embargo, esa rapidez se desperdicia por completo si la información queda limitada a una sola plataforma.

    Piense en cómo es realmente el intercambio de información en tiempo real cuando funciona correctamente: se identifica una amenaza en el punto final, esa información se transmite inmediatamente a su SIEM, se activa una respuesta automatizada en su cortafuegos y se marca la identidad correspondiente en su sistema de gestión de accesos, todo ello antes de que nadie tenga que abrir un ticket. Eso no es ciencia ficción. Eso es lo que permite una arquitectura bien integrada.

    Las organizaciones que están logrando este objetivo dan prioridad a un aspecto concreto a la hora de evaluar las herramientas: los estándares abiertos y las API robustas. No porque se trate de un requisito técnico, sino porque la interoperabilidad es lo que distingue una estrategia de seguridad reactiva de una proactiva.

    La coordinación es el aspecto en el que la mayoría de los equipos se quedan cortos

    El intercambio de datos es solo la mitad de la ecuación. La otra mitad consiste en una respuesta coordinada, y es aquí donde realmente se pone de manifiesto el grado de madurez de la automatización (o la falta de ella).

    Cuando se detecte una amenaza, su arquitectura de seguridad debería ser capaz de activar una cadena de acciones en varios sistemas de forma simultánea. Incluya el punto final. Actualice las reglas del cortafuegos. Marque la cuenta. Avise al equipo. Todo ello de forma rápida, sin que sea necesario que una persona conecte manualmente los puntos entre cinco consolas diferentes.

    Sin esa coordinación, su equipo se ve obligado a ir a la zaga, priorizando una cola interminable de alertas, mientras que las amenazas que requerían una respuesta en 30 segundos reciben una respuesta que tarda 30 minutos.

    Es aquí donde las plataformas SOAR demuestran su utilidad. Están diseñadas específicamente para integrarse con sus herramientas actuales, automatizar los flujos de trabajo de respuesta y eliminar los traspasos manuales que ralentizan todo el proceso. Si aún no está evaluando uno, debería hacerlo. Y si sus herramientas actuales no admiten la comunicación bidireccional —es decir, si no pueden tanto enviar como recibir comandos como parte de una respuesta coordinada—, se trata de una carencia que conviene subsanar ahora mismo.

    Cómo detectar sus carencias 

    Antes de poder resolver el problema, debe identificarlo con claridad. Una evaluación práctica de la arquitectura no tiene por qué ser complicada. Empiece por aquí:

    • Realice un esquema de sus herramientas y sus puntos de conexión. ¿Qué sistemas están integrados en la actualidad y en qué punto se rompe la cadena? A menudo, las lagunas resultan evidentes una vez que se plasman por escrito.
    • Compruebe si la información de inteligencia está circulando. ¿Sus herramientas comparten información sobre amenazas en tiempo real, o es necesario que alguien exporte manualmente un informe y lo suba a otro lugar?
    • Evalúe la coordinación de sus respuestas. Cuando se detecta una amenaza, ¿cuántos pasos manuales hay que seguir antes de que se ejecute una respuesta? Cada paso manual supone un retraso. La latencia supone un riesgo.
    • Identifique las deficiencias que tienen mayor repercusión. No todas las brechas son iguales. Céntrese en primer lugar en aquellos casos en los que una mejor integración podría modificar de forma significativa su tiempo de detección o de respuesta.

    El reto arquitectónico para 2026 y más allá

    A medida que la inteligencia artificial y la automatización se convierten en elementos fundamentales del funcionamiento de las operaciones de seguridad, una arquitectura integrada ya no es un simple extra. Es la base de la que depende todo lo demás. Los entornos distribuidos que abarcan el perímetro, la nube y la infraestructura local necesitan una seguridad capaz de funcionar de forma dinámica en todos ellos. Eso solo funciona si las herramientas pueden comunicarse entre sí.

    Las organizaciones que lograrán mantenerse un paso por delante de las amenazas actuales no son necesariamente aquellas que cuentan con los mayores presupuestos de seguridad. Son ellos quienes han realizado el arduo trabajo de garantizar que sus herramientas funcionen como un sistema coherente: compartiendo información, coordinando las respuestas y adaptándose continuamente.

    Un sólido soporte de API, integraciones preconfiguradas y una visión clara de los puntos débiles de su arquitectura actual son el punto de partida. El futuro de la seguridad pasa por la integración; de lo contrario, no funciona.

    Obtenga más información sobre cómo dar prioridad a soluciones con un sólido soporte de API e integraciones preconfiguradas en el blog «AWS re:Invent 2025: Una nueva era para la IA, la seguridad y la innovación de los socios».

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